El convento capuchino de León, fundado según algunos autores por el mismo san Francisco durante su supuesto viaje a España para visitar Santiago de Compostela, lo cierto es que a mediados del siglo XIII los Franciscanos Observantes fundaron su primera casa en León. De esa época aparecen noticias de los frailes franciscanos en documentos de la Catedral.
El convento, de real patronato según noticias conservadas, fue ampliamente protegido por papas (Inocencio IV, Alejandro IV) y por reyes (Sancho IV, Fernando IV, Alfonso XI, en la edad media, o Felipe II, Felipe III Carlos III, en la edad moderna).
Debido al prestigio de sus moradores, ejerció gran influencia en la ciudad, convirtiéndose su iglesia en lugar de enterramiento para las familias nobles de León.
Entre otras cabe desatar una rama de los Quiñónez que tenían su sepultura en la capilla mayor de la iglesia. De los frailes que aquí vivieron conviene destacar al P. Francisco de los Ángeles, más tarde general de la orden y cardenal de la Iglesia con el nombre de Francisco Quiñónez.
El 11 de septiembre de 1835, a causa de los decretos de exclaustración del ministerio Mendizábal, el convento y la iglesia fueron abandonados, siendo vendidos en varias partes. Lo que quedaba del convento se convirtió en albergue de diversos servicios. Fue lugar de residencia para numerosas familias, para una carbonería, para diversiones populares, estableciéndose en lo que era la Iglesia un taller y una fragua.
La situación del que había sido popular convento era tan penosa que algunos de los miembros de la Orden Tercera, que seguía teniendo sus reuniones y celebraciones habituales en su propia capilla, convencieron al resto de emprender la tarea de la restauración. Para ello necesitaban adquirir antes el edificio y la iglesia, empresa dura en al que fueron apoyados entusiastamente por el obispo de la diócesis Saturnino Sánchez de Castro que prestó también su cooperación económica. El 4 de marzo de 1880 se efectuó la adquisición de los locales. Ese mismo año el citado obispo convocó una novena-misión que tendría lugar en las parroquias de Nuestra Señora del Mercado y de Santa Marina, siendo encargados de su predicación los Capuchinos. Este hecho preparó la llegada de los religiosos a la ciudad. El 30 de marzo de 1882 estaba ya concertada la fundación de León con el obispo de la diócesis. El 8 de diciembre de ese mismo año se bendecía e inauguraba la reconstruida iglesia, estableciéndose desde entonces una pequeña comunidad para la custodia y el servicio de la misma.
En la actualidad son muchas las actividades que se desarrollan en esta fraternidad:
-Actividades apostólicas: Se desarrollan principalmente a través de la atención al culto diario en la iglesia. También se ejerce a través de las distintas cofradías y asociaciones que tienen aquí su sede: Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio, Pía Unión de San Antonio, Congregación de la Divina Pastora.
-Actividades sociales: Continuando la labor que a lo largo de los años desarrollaron en este campo los hermanos de la fraternidad, actualmente se atiende a numerosos necesitados y se colabora con distintas asociaciones sociales de la ciudad a través de la Acción Social Franciscana.
-Actividades educativas: Fundamentalmente se realizan a través de la Escuela Profesional San Francisco construida en terrenos pertenecientes a la huerta conventual y que en la actualidad abarca las modalidades de Bachillerato y Formación Profesional. También existe una Residencia Universitaria- Colegio Menor, que presta sus servicios, desde una vertiente cristiana, a numerosos alumnos.

Il convento cappuccino di León secondo alcuni autori sarebbe stato fondato dallo stesso san Francesco, durante un ipotetico viaggio in Spagna, in pellegrinaggio verso Santiago di Compostela. Di sicuro, invece, verso la metà del XIII secolo gli Osservanti fondarono a León la loro prima casa. Alla medesima epoca risalgono documenti dell’archivio della Cattedrale sulla presenza dei frati. Il convento, di patronato regale, fu protetto dai papi Innocenzo IV e Alessandro IV; dai re Sancio IV, Fernando IV e Alfonso XI nel medio evo; da Filippo II, Filippo III e Carlo III in epoca moderna. Per il prestigio goduto dai frati che vi abitarono, il convento esercitò una grande inlfuenza in città, e la chiesa divenne luogo di sepoltura per le famiglie nobili di León, fra le quali spiccava un ramo della famiglia Quiñónez, che avevano luogo di sepoltura nella cappella maggiore della chiesa. Tra i frati che vi abitarono ricordiamo il p. Francesco de los Angeles, più tardi generale dell’ordine e poi eletto cardinale col nome di Francesco Quiñónez.

L’11 settembre del 1835, in seguito ai decreti di esclaustrazione del governo Mendizabal, il convento e la chiesa furono abbandonati e venduti separatamente. I locali conventuali vennero adibiti a residenza per famiglie, a carboneria, a luogo di divertimenti popolari, mentre la chiesa fu trasformata in laboratorio e fucina. Con gli anni, la situazione della struttura divenne tanto penosa che alcuni membri del Terz’Ordine locale, i quali si riunivano in una loro cappella, convinsero la fraternità intera a intraprendere un’opera di restauro. Ma per questo avevano bisogno di comprare l’edifico e la chiesa, impresa nella quale furono aiutati economicamente e con entusiasmo dal vescovo della diocesi Saturnino Sanchez di Castro. Il 4 amrzo del 1880 furono acquistati i locali, Nel medesimo anno il vescovo indisse una missione di nove giorni nella parrocchia di Nostra Signora del Mercado e di santa Marina, affidandola ai Cappuccini. Si preparò così la venuta dei religiosi in città. Il 30 marzo del 1882 si concordò la fondazione di León con il vescovo; l’8 dicembre del medesimo anno veniva benedetta e inaugurata la chiesa ricostruita, stabilendovi una piccola comunità per la custodia e il servizio della medesima.

Attualmente le attività della fraternità cappuccina sono numerose:
– le attività apostoliche si diramano soprattutto nel culto quotidiano della chiesa e attraverso l’assistenza a varie associazioni e confraternite (la confraternità del Santissimo Cristo della Spirazione e del Silenzio, la Pia Unione di sant’Antonio, la Congregazione della Divina Pastora).
– le attività sociali continuano il lavoro svolto dai frati negli anni passati. Oggi l’attenzione alle varie necessità avviene nella collaborazione con altre associazioni sociali della città attraverso l’Azione Sociale Francescana.
– le attività educative sono svolte fondamentalmente attraverso la Scuola Professionale san Francesco, costruita sui terreni adiacenti l’orto conventuale, che prepara al titolo di Baccellierato e Formazione Professionale. Esiste anche una residenza Universitaria e un Collegio liceale, che prestano i suoi servizi a numerosi alunni secondo un’ottica cristiana.

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